Dentro de la primera muralla de la ciudad de Topkapi, está una de las primeras iglesias cristianas construidas por los bizantinos, Hagia Irene. Consagrada a la paz divina, fue sede del segundo concilio ecuménico y sirvió como catedral hasta la apertura de Santa Sofía. Su interior está despejado, con entradas vacías, evidencia del período cristiano iconoclasta que prohibía cualquier imagen figurativa. Una sola cruz grande sobre un fondo dorado es el único remanente presente en la cúpula del ábside. Esta característica, combinada con la perfección estilística de la arquitectura con un plano cruzado griego, le da a Santa Irene una atmósfera muy especial, rígida y severa. Tras la conquista de los otomanos, se incorporó dentro de los muros del Palazzo Topkapi y por esta razón no se convirtió en una mezquita. En cambio, fue asignado a los jenízaros que lo convirtieron en el asiento de su arsenal. Debido a su […]
Iglesia de Santa Irene