Fatih, Fener y Balat: las maravillas secretas de Estambul

Los barrios de Fatih, Fener y Balat son, sin duda, las zonas más ricas en historia, las más interesantes y características de toda Estambul. Por estas razones han sido incluidas en la lista del patrimonio de la Unesco. Pero, a pesar de esto, solo son visitadas por el 1% de los turistas que llegan a Estambul. ¿Cómo es posible algo así?

Las razones son muchas, pero el mayor culpable es sin duda la “industria del turismo”, que simplifica todo aplicando una reducción estereotipada de la ciudad, con la finalidad de maximizar sus ganancias. Así la ciudad acaba siendo reemplazada por una imagen artificial y, desafortunadamente , es esta la ciudad que visitan casi la totalidad de los turistas.

Nosotros, por nuestra filosofía, nos oponemos a todo esto, y esperamos que la gente tenga la curiosidad y el deseo de descubrir las verdaderas bellezas de Estambul.

Hablamos de tres barrios realmente importantes para entender por completo la historia y la cultura de esta ciudad, zonas en las que, con el tiempo, se han mezclado poblaciones y religiones, generando una extraordinaria riqueza arquitectónica, monumentos religiosos, colores y delicias gastronómicas, que milagrosamente ha sobrevivido hasta nuestros días. Los 3 barrios se encuentran dentro de las murallas de la ciudad histórica, al oeste de Eminönü, y a la orilla del Cuerno de oro. Son zonas bastante difíciles de visitar cuando no se tiene al lado a alguien que las conozca, no porque sean peligrosas, si no porque es muy difícil encontrar los monumentos importantes y no perder la orientación en el laberinto de calles y edificios.

Fatih se puede considerar uno de los barrios más “conservadores” de Estambul: aquí la importancia de la religión es muy fuerte, y en su centro surge un monumento fundamental como es el complejo de la Mezquita de Fatih. Pasear por sus calles, en la zona del Mercado de Malta, es una experiencia que no deja indiferente. En Fatih hoy viven sobre todo inmigrantes de las regiones del este de Anatolia, osea, personas mucho más sensibles a las reglas religiosas, pero también mucho más vinculadas a sus tradiciones regionales: por esta razón el barrio está ahora considerado como el centro gastronómico de la ciudad. Éste es el lugar en el que descubrir los sabores más auténticos de la cocina turca: restaurantes de todos los tamaños, especializados en kebap, pide, sarma, köfte, todo delicioso y a precios muy bajos. Después de una comida o un snack, es posible alcanzar la muy bien escondida Mezquita de Zeyrek, que en el pasado fue el Monasterio bizantino del Cristo Pantocrator, el segundo edificio más grande de la época bizantina después de Aya Sofía. La zona de Zeyrek, con sus casas de madera de la época otomana, de 200 años de antigüedad, es una de las más pintorescas de toda la ciudad. Si desde Fatih nos dirigimos hacia Fener, encontramos el barrio de Çarşamba. Aquí surge una de las iglesias bizantinas más famosas de la ciudad, la iglesia de Theotokos Pammakaristos, conocida ahora como Fethiye Camii, siendo hoy día mitad mezquita y mitad museo.

Cuando finalmente llegamos al barrio de Fener, el histórico barrio griego, las calles empiezan a hacerse estrechas, escarpadas y laberínticas, y el riesgo de perderse se hace siempre mayor. Es aquí, entre estas centenarias calles de piedra, entre casas otomanas de colores – algunas increíblemente restauradas, otras en ruinas – que se respira verdaderamente la historia de Estambul. Devotos curas bizantinos, crueles cruzados, orgullosos pachás otomanos, mercantes armenios, comerciantes judíos, gitanas lectoras de manos, han habitado durante siglos, a menudo al mismo tiempo, estas zonas de la ciudad, generando esta riqueza cultural que aún hoy podemos apreciar. Paseando entre casas de colores y con las formas más extrañas, entre niños que juegan a la pelota en la calle, es posible alcanzar el Rum Lisesi, el Liceo Griego Ortodoxo, un increíble edificio en ladrillos rojos que domina el cerro de Fener. Trepando por una pintoresca escalera, se alcanza la cumbre del cerro, donde hace un tiempo se encontraban  las murallas de la antigua ciudad: aquí surge una iglesia desconocida, pero de fundamental importancia en la historia de la ciudad. Se trata de la magnífica Iglesia de Santa María de los Mongoles también conocida como la Iglesia Roja. Su historia es tan bella e interesante que merecería un libro, pero desgraciadamente no existe ninguna publicación y, además, la iglesia parece estar olvidada por todo el mundo.

Siempre dentro el barrio de Fener encontramos uno de los lugares más importantes de la religión cristiana: se trata del Patriarcato Ecumenico de Costantinopoli, el equivalente de San Pietro en Roma para los Cristianos Ortodoxos. El importancia histórica y simbólica de este lugar es enorme. Es una de las cinco sedes principales de la religión cristiana: según el orden jerárquico, el patriarcato de Costantinopoli es el segundo después de Roma, seguido de Alejandría, Antioquía y Jerusalén. Por tanto, la visita de la Catedral de San Giorgio debiera ser algo imprescindible para cualquier turista en Estambul, pero probablemente ni el 1% de ellos llega aquí, ignorando su existencia.

A la orilla del Cuerno de Oro, delimitando la frontera entre Fener y Balat, surge la Sveti Stefan Kilisesi (Iglesia Búlgara de San Esteban), famosa por estar construida completamente de hierro y por sus bellas decoraciones interiores.

Balat es el histórico barrio judío. Lo ha sido por largo tiempo, durante la época bizantina y otomana: esto demuestra la atmósfera de convivencia interreligiosa que siempre ha caracterizado a Estambul. Los judíos comenzaron a dejar el barrio solo después del fuerte terremoto de 1894, en parte mudándose al barrio de Galata, en parte emigrando hacia Israel. Después de 1960, los pocos judíos que quedaban en Balat se mudaron al barrio más acomodado de Şişli, resultando en una completa trasformación de la zona de Balat, que de ser una zona muy rica se ha transformado rápidamente en un barrio de inmigrantes de las clases sociales más pobres. El cambio en la composición social ha llevado a Balat a una situación de fuerte decadencia, que solo recientemente ha sido detenida gracias a un ambicioso proyecto de recalificación patrocinado por la Unesco. La sutil frontera entre esplendor y decadencia genera en Balat un contraste deslumbrante. El barrio, donde son visibles 3 sinagogas (una es la bellísima Sinagoga de Arhida, todavía activa, y visitable poniéndose de acuerdo con el rabino), es una verdadera joya. Encima del barrio hay un pequeño parque, donde se puede disfrutar de una magnifica visual panorámica del Cuerno de oro.

Siguiendo el camino, con el riesgo de perderse, se llega a la famosa Iglesia de San Salvador en Chora, conocida hoy como Kariye Müzesi. Sus esplendidos mosaicos y sus frescos no son nada inferiores a los de Aya Sofía, incluso se puede decir que son mucho más bellos y mejor preservados. Se trata, sin duda, de uno de los más importantes monumentos históricos de Estambul, un extraordinario ejemplo de la perfección estilística bizantina.

La visita de Fatih, Fener y Balat es una visita que necesita empeño, pero en cambio regala siempre emociones únicas, también a las personas que ya conocen las zonas, como es nuestro caso. Repetimos que visitar estas zonas solos no es fácil: muchas veces los nombres de las calles no aparecen en los mapas o están mal, y el riesgo de quedarse vagando perdiendo muchísimo tiempo es alto. Además, en estas zonas la cantidad de personas que sabe inglés es muy limitada o próxima a cero, y por tanto, resulta muy difícil poder pedir indicaciones. Y las primeras veces, ¡hasta nosotros que podíamos pedir indicaciones en turco nos acababámos perdiendo!

Si estás interesado en hacer una visita guiada de estos barrios con nuestra ayuda, por favor ponte en contacto con nosotros por mail, o deja un mensaje aquí abajo.

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