¡Cuidado con los Taxis!

El numero de turistas que llegan en Estambul está aumentando cada día. Y este aumento en el numero de extranjeros en la ciudad lleva inevitablemente a que algunas personas quieran aprovecharse de la situación.

Desafortunadamente, nos llegan cada vez con mayor frecuencia mensajes de turistas estafados por los taxistas. Nunca es justo generalizar, pero se sabe que en todas partes del mundo existen taxistas preparados para aprovechar la oportunidad de ganar dinero sin honestad. De hecho, existen blogs y webs dedicados a este tema.

Por lo tanto, no hay que sorprenderse si en una ciudad de 16 millones de habitantes como Estambul, algunos taxistas prueben los trucos más ingeniosos para sacar cuanto más dinero posible de un turista recién llegado y sin puntos de referencia.

Pero si somos conscientes y estamos preparados, es posible tomar las precauciones necesarias.

Teóricamente, el método más seguro para evitar estafas sería asegurarse de que el taxista activa el taxímetro y, por tanto, es bueno saber cuáles son las tarifas oficiales: al subir al taxi el taxímetro tiene que indicar 4 liras, y el precio por cada kilómetro recorrido es de 2,5 liras.

Pero, por desgracia, la activación del taxímetro no es suficiente para estar tranquilo.

Los trucos más usados por los taxistas en Estambul

El truco de hacer el recorrido mas largo posible para llegar al destino deseado supone poco: peor es cuando el taxi sigue dando vueltas por media hora para finalmente dejar al viajero a pocos metros del lugar de subida. Y también sabemos casos de taxímetros que poco a poco aumentaban el ritmo de la tarifa, triplicándose el precio final durante la última etapa de viaje.

La activación del taxímetro no es suficiente para sentirse tranquilos: ni siquiera la costumbre de contratar el precio desde el principio sirve de algo si los viajeros no tienen conocimiento de los precios. Puede que te quedes contento por contratar una carrera por 40 liras cuando en realidad costaba 10 liras (¡esto pasa a menudo!).

Cuanto cuesta un recorrido en taxi

Necesitas saber que un recorrido Taksim-Sultanahmet, a cualquier hora, cuesta 20 liras, más o menos lo mismo que un viaje Taksim-Ortaköy. Sultanahmet-Eminönü cuesta como máximo 10 liras, lo mismo que Sultanahmet Aksaray. Probablemente, el viaje más largo para un turista medio puede ser Sultanahmet-Ortaköy, y eso no cuesta más de 30 liras.

Sabiendo que en las áreas de interés turístico nunca vas a gastar más de 30 liras, si el taxista te pide 50 liras (pasa a menudo), ponle 30 en la mano y sal rápidamente del taxi. Y si el taxista empieza a gritar no te asustes: podéis gritar vosotros también, amenazando con llamar a la policía.

De hecho los precios de los taxis serían muy convenientes si no existiera el riesgo de ser estafado. Nuestro consejo es usar lo más posible los medios de transporte publico, muy eficientes y económicos. Pero si quieres o debes tomar un taxi, nunca cojas el primer taxi que pasa por la calle. Pide siempre a un responsable del hotel o del restaurante, o lugar en el que te encuentres, que llame al taxi. O cógelo en una parada de taxis. De esta forma estarás seguro al 100% porque ningún taxista se atreve a estafar si sabe que lo pueden encontrar en pocos minutos. Decir algunas palabras en turco normalmente desanima a los taxistas a intentar estafarte, mientras que los grupos de viajeros ancianos y las mujeres solas son normalmente las victimas preferidas de los taxistas.

Los taxis del aeropuerto son otro asunto, se trata de viajes muy seguros y no hay ningún riesgo. El precio para un viaje al centro desde el nuevo aeropuerto Atatürk es de 140 liras, mientras que desde Sabiha Gökçen cuesta alrededor de 160 liras.

Después de haber dicho todo esto, queremos ahora contar dos sucesos positivos de los cuales fuimos testigos directos. Un día había olvidado el móvil en el taxi y, cuando me di cuenta de que lo había perdido, traté de llamar a mi número con la esperanza de que el taxista me contestara. Así fue, y el taxista regresó para darme el móvil, sin pedirme nada a cambio. El segundo episodio le ocurrió a una turista que había olvidado su cámara réflex en el asiento posterior del taxi. Ya pensaba haberla perdido para siempre, cuando a la mañana siguiente el taxista se la llevó a la recepción de su hotel.

Yo tengo que admitir que, en general, nunca me ha gustado mucho coger el taxi porque prefiero caminar, pero en los últimos tiempos lo he utilizado más y siempre me he sentido bien: es divertido practicar el turco con los taxistas y a veces incluso me hacen descuento. ¡Ser un extranjero que habla el idioma local siempre resulta algo positivo!

El ayuntamiento de Estambul es consciente del “problema con los taxistas” y está estudiando una regulación muy estricta para hacer imposibles los comportamientos irregulares. Mientras tanto, esperamos que no tengáis experiencias negativas; seguramente se trata de suerte también, ¡pero tened cuidado siempre y estad con los ojos bien abiertos!

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